De túneles y costumbres …

sisi escribió esto a las 12:03

Atrapados por la costumbre, muchas veces no nos damos cuenta de la necesidad que tenemos de ciertos actos repetitivos hasta que las circunstancias de la vida nos impiden su realización.
Correr, por ejemplo. Correr puede llegar a ser una costumbre; rutas repetidas, sensaciones previstas, caras conocidas… Si bien procuro, por el bien de mi forma física, cambiar de recorrido dentro del parque, el camino que sigo de mi casa a El Retiro es siempre, invariablemente, el mismo: Piamonte, Almirante, cruzar Recoletos, llegar a Serrano y pasar por el túnel de la Puerta de Alcalá. Este túnel resulta especialmente significativo para mí. Con el techo demasiado bajo, un aspecto sucio y un olor a veces nauseabundo, procedente de una alcantarilla, fue, durante unos meses, el protagonista de una lucha interna que mantuve entre la necesidad racional de cruzarlo, ya que ese era el camino más corto, y el miedo irracional a un ataque de ansiedad propiciado por una sensación de ahogo, de pérdida de aire …

Así, siempre que pasaba por el túnel, mis piernas empezaban a temblar y se agarrotaban negándose a avanzar. Tenía que obligarlas una parte mía del cerebro que, parece ser, aún se mantiene en buenas condiciones y ya me ha sacado de algún que otro atolladero. En ese estado, ciertamente lamentable, entraba yo en el túnel; con el miedo en el cuerpo, temblando las piernas, con rigidez en la nuca y el cuello, bajando la cuesta como si fuera al matadero … pero, una vez dentro, había algo que lograba tranquilizarme y devolverme a la realidad: era la música. Un grupo de músicos se había adueñado del túnel y se lo repartían estableciendo rigurosos turnos. También ellos eran siempre los mismos: acordeón y guitarra por la mañana. Arpa por la tarde. Violín por la noche… en aquellos días, solia correr por la mañana y ya se estableció como una costumbre una especie de saludo en forma de tímida sonrisa entre el hombre del acordeón y yo. Siempre que pasaba me sonreía y yo a él. El miedo desaparecía, el mundo parecía cobrar un sentido algo más amable y la vida se manifestaba con enorme fuerza.

Ayer corrí por la noche. A la vuelta, al pasar por el túnel, eché de menos al hombre del violín y sus notas alegres. A pesar de haber bastante gente por el parque, el túnel estaba vacío. Al subir la cuesta, miré hacia atrás y lo comprendí: han hecho un paso de peatones en superficie y todo el mundo cruza ya por ahí. Lo que hubiera sido motivo de cierto alivio hace unos meses, me produce hoy una sensación de nostalgia. Espero que los músicos hayan encontrado una buena ubicación … pero los echaré de menos.
Pasado mañana volveré a correr y pasaré de nuevo por el túnel. Y así pienso hacerlo hasta nueva orden de la parte sana de mi cerebro. Se trata de un acto gratuito pero necesario. Correr para mí, nunca fue sólo un medio para cuidar mi cuerpo. Siempre fue más, mucho más …

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9 comentarios en “De túneles y costumbres …”


  1. Ana* dice:

    Ya está. Lo sabía, lo sospechaba. Eres una corredora de las de verdad, de las que dicen: “correr no es sólo correr”. Para mí está ahí la diferencia :-D
    Entiendo tu miedo a pasar ese túnel, debe de ser parecido al mío a las alturas; creo que tú lo llevas mucho mejor. Y es que un amigo mío, muy sabio, me dijo una frase que ni pintada: “hay que viajar en la dirección del miedo”. Enhorabuena, porque parece que lo has conseguido. Bueno, con la ayudita de los músicos, ¿eh?
    Creo que paso con cierta frecuencia por ese túnel, pero no había caído en lo del paso de peatones. Me fijaré. Si algún día me encuentro a tus músicos por ahí vendré a contártelo.


  2. sisifodichoso dice:

    Gracias Ana*
    Bueno, en mi caso sì “correr no es sólo correr”, claro que si corriera un poco más tampoco pasaría nada :-D

    Sí, estos miedos irracionales se parecen unos a otros bastante. Yo sigo, en el camino de tu amigo, otra frase que dice “evitar, evitar” y sí que funciona. Las primeras veces se pasa mal pero compensa.

    Cuando vi el túnel vacío me di cuenta de que me había encariñado de verdad con esos músicos…. Aunque seguro que han encontrado un sitio mejor y más limpio donde estar … :-)


  3. sisifodichoso dice:

    Bueno, ya no hay que buscar más … los he visto esta mañana en la salida del metro Banco de España de la calle Barquillo.
    Estaba el señor del acordeón. Le saludé y nos dijimos hola con una amplia sonrisa.
    Ya es casualidad que yo sacara el post éste y a la mañana siguiente me lo encontrara … me alegró mucho volverle a ver … :-)


  4. Cruzul dice:

    Hola:
    Me quedo de tu historia en como unas personas pueden transformar con su sola presencia, y en este caso con música, un espacio siniestro en otra cosa, y agradable (lo contrario también sucede).

    Otra es que un hábito tradicionalmente ayuda a fijar los miedos pero nos hace totalmente vulnerables a los acechadores (esto en un sentido general apartándome un poco de tu historia).


  5. sisifodichoso dice:

    Hola Cruzul
    Gracias por tu comentario, es muy sensato. Lo tendré en cuenta :-)


  6. Ana* dice:

    Me alegra que hayas encontrado a tus músicos :-)
    Yo he encontrado a Cruzul con la bici :-D

    Evitar, si, esa palabra me suena…


  7. sisifodichoso dice:

    Yo no creo demasiado en estas cosas pero han sido muy buenos encuentros y dan muy buen rollo, muy buenas vibraciones … no sé cómo explicar … conexión en las cosas: parece que empezara un ciclo nuevo y no ha podido ser mejor el comienzo :-)


  8. Cruzul dice:

    La magia o las armas.


  9. sisifodichoso dice:

    la magia, la magia