La mujer memoriosa …

sisi escribió esto a las 14:17

Acabo de leer en Astroseti esta interesante noticia :

Científicos asombrados con ‘la mujer calendario’
14 Marzo 2006. 05:05 AM
FRANCINE KOPUN
FEATURE WRITER

Investigadores californianos han desvelado el caso de una mujer con una memoria tan detallada e inusual como para literalmente afirmar que jamás han visto nada igual.

Dale una fecha y ella podrá decirte lo que sucedió: si emitieron el último episodio televisivo del culebrón Dallas, el día en que la esposa del actor Robert Blake fue asesinada, el día en el que se estrellaba el avión de Lockerbie, la invasión iraní de la embajada estadounidense, el día en que se aprobó la Proposición 13 en California, el día en que se estrelló un avión en Chicago. Incluso podrá decirte lo que estaba haciendo en ese momento. Recuerda hasta el tiempo que hacía. …

Su vida es como una película en un bucle infinito, llena de emoción. Nada de lo que le ha sucedido, bueno o malo, se le puede escapar.

Su memoria es al mismo tiempo una bendición y un castigo, añadió McGaugh.

“Paso todo el tiempo pensando en el pasado”, le confesó a McGaguh.

“Es como ponerse a ver una película que nunca acaba.
Como tener una pantalla partida, estoy hablando con alguien y estoy viendo alguna otra cosa… Ahora por ejemplo estamos aquí sentados hablando… pero internamente pienso en algo que me pasó en diciembre de 1982, el 17 por ejemplo era viernes y empecé a trabajar (en un almacén)”.

También les confesó a los científicos que no lo cambiaría, aunque le dieran la oportunidad.

“Atesoro todos esos recuerdos, buenos y malos… es parte de mi”.

(la negrita es mía)

Al leerlo, he recordado -por suerte o por desgracia, yo recuerdo pocas cosas- un cuento de Borges que leí en mi adolescencia: “Funes el memorioso”. En él, se narran las vivencias de un hombre que lo recuerda absolutamente todo; libros, acontecimientos, detalles, todo, de tal forma, que toda su vida se transforma en recuerdo:

Ireneo empezó por enumerar, en latín y español, los casos de memoria prodigiosa registrados por la Naturalis historia: Ciro, rey de los persas, que sabía llamar por su nombre a todos los soldados de sus ejércitos; Mitrídates Eupator, que administraba la justicia en los veintidós idiomas de su imperio; Simónides, inventor de la mnemotecnia; Metrodoro, que profesaba el arte de repetir con fidelidad lo escuchado una sola vez. Con evidente buena fe se maravilló de que tales casos maravillaran. Me dijo que antes de esa tarde lluviosa en que lo volteó el azulejo, él había sido lo que son todos los cristianos: un ciego, un sordo, un abombado, un desmemoriado. (Traté de recordarle su percepción exacta del tiempo, su memoria de nombres propios; no me hizo caso.) Diecinueve años había vivido como quien sueña: miraba sin ver, oía sin oír, se olvidaba de todo, de casi todo. Al caer, perdió el conocimiento; cuando lo recobró, el presente era casi intolerable de tan rico y tan nítido, y también las memorias más antiguas y más triviales. Poco después averiguó que estaba tullido. El hecho apenas le interesó. Razonó (sintió) que la inmovilidad era un precio mínimo.

Dos o tres veces había reconstruido un día entero; no había dudado nunca, pero cada reconstrucción había requerido un día entero…

Funes, no lo olvidemos, era casi incapaz de ideas generales, platónicas. No sólo le costaba comprender que el símbolo genérico perro abarcara tantos individuos dispares de diversos tamaños y diversa forma; le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente)

Refiere Swift que el emperador de Lilliput discernía el movimiento del minutero; Funes discernía continuamente los tranquilos avances de la corrupción, de las caries, de la fatiga. Notaba los progresos de la muerte, de la humedad. Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso.

Entonces vi la cara de la voz que toda la noche había hablado. Ireneo tenía diecinueve años; había nacido en 1868; me pareció monumental como el bronce, más antiguo que Egipto, anterior a las profecías y a las pirámides. Pensé que cada una de mis palabras (que cada uno de mis gestos) perduraría en su
implacable memoria; me entorpeció el temor de multiplicar ademanes inútiles…

(la negrita es mía)

Es cierto que, como se decía el otro día en el programa de Punset, parece que prestamos más atención a la inteligencia que a la memoria. De hecho mucha gente se enorgullece (?) de no tener memoria, mientras que una “falta de inteligencia” (de eso que los tests llaman “inteligencia”) nos parece realmente un defecto, una tara, es motivo de despido o un criterio selectivo.
La realidad es que la inteligencia no se puede desarrollar sin la memoria y la memoria de poco sirve si la inteligencia no es capaz de darle un sentido. Demasiada memoria (y demasiada inteligencia) pueden convertirse muchas veces en una maldición. Maldición de la que, curiosamente, nadie parece dispuesto a desprendese, si se le diera la oportunidad. Y es que el culto a lo singular, a lo extraordinario, a lo “destacable”, prima sobre cualquier cosa en este loco siglo que vivimos.
Yo, mientras tanto, bendigo mi mediocridad desde éste mi mundo de duermevela miope y memoria estrictamente selectiva… aunque, a veces, el inconsciente (que tiene mucho más de Funes que yo mism@) me gaste alguna que otra broma pesada :mrgreen:

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6 comentarios en “La mujer memoriosa …”


  1. Luisa dice:

    Me parece Sísifo que de mediocridad nada de nada, yo diría que más bien todo lo contrario. En mi opinión, tienes una memoria prodigiosa. No sólo has sido capaz de relacionar esta noticia con un relato de Borges que leíste en tu adolescencia, sino además recuperarlo e incluir aquí fragmentos; ¡eso es más que una memoria mediocre! reconócelo.
    Por lo demás, tienes razón: la inteligencia sin memoria no es nada, más bien no podría existir y todos tenemos memoria, afortunadamente, si no no seríamos capaces de saber quiénes somos. Pero creo que lo que consideramos “buena memoria” realmente es la capacidad de hacer conexiones entre los diferentes conocimientos que vamos almacenando a lo largo de nuestra vida. A algunos nos pasa que tratamos de olvidar mucho de lo que aprendemos o no lo encajamos con nuevos conocimientos y terminan por olvidarse ¿no te parece?
    Muchas gracias por compartir tantas cosas interesantes.


  2. Cruzul dice:

    Hola sisifo:
    Yo soy del 59. Ya de chiquitajitos la profesora subía a la tarima a unos ejemplares recitadores insoportables, para estímulo de nuestras mentes. Era asqueroso, tuvimos que reaccinar :twisted: a ese encumbramiento de la memoria. Difícil medir el efecto. :(

    En mi casa se cita mucho de Disney, Pixar y los Simpsons ;) , y Dori de “Buscando a Nemo” es ya el protipo de una persona que no recuerda nada :D .

    Me ha gustado mucho tu artículo.


  3. francisco dice:

    Creo que la causa de la super memoria de esta mujer, (como dijeron en la tele, que despues de los 40 comenzó a producirse el aumento de su memoria) pueden haber sido una mezcla de quimicos o sustancias de remedios que halla estado consumiendo, con algunos que se producen durante la menospausia. Ustedes que creen? atiko4@gmail.com


  4. sisifodichoso dice:

    Puf pues no sé … imagino que alguna explicación bioquímica deberá tener, pero la verdad es que soy muy ignorante en ese campo. Yo no creo que sea por tomar nada, claro que vete tú a saber en qué consistían esos remedios … ¿una sobredosis de fósforo? :-D


  5. lulú dice:

    Pues creo que no es el fósforo el que potencia la memoria sino el omega 3, que es con lo que se producen más sinapsis. Favorece la concentración y la memoria.


  6. lulú dice:

    He leído un pequeño artículo que dice lo siguiente:

    - Los ácidos grasos omega-3 son muy importantes para el funcionamiento adecuado del cerebro. Fundamentalmente ayudan a las neuronas al buen intercambio de señales. Un bajo consumo de omega-3 está relacionado con trastornos de aprendizaje, de lectura, de TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), y se asocia también con
    algunos tipos de depresiones. El omega-3 se encuentra en pescados azules fundamentalmente (salmón, sardinas,…), lino, calabaza y nueces.

    - Debemos prestarle más atención al omega-6, que es el que consumimos más habitualmente porque se encuentra en carne, huevos, aves, cereales, pan, pastas, aceites vegetales y margarita. Un exceso de omega-6 en la dieta tiene efectos perjudiciales para el cerebro (lo siento, el artículo no aclara cuáles).

    He encontrado otro artículo sobre el tema, pero es mucho más técnico y explica otras cosas interesantes.
    http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0370-41062003000200002&script=sci_arttext&tlng=es

    Supongo que hay mucho sobre el tema. Es cuestión de indagar un poco más… :)